Entrega de evidencia
Cinco archivos que ya existen y se exportan en veinte minutos, rutéados por área. Cada ausencia se documenta con su severidad — no se persigue, se registra.
DRP Planner reconstruye el grafo de dependencias a partir de exportaciones que ya tiene — sin relevamiento manual — y muestra exactamente dónde el plan declarado y los sistemas no coinciden.
Cada etapa toma lo que produjo la anterior. No se le pide documentar nada que no exista ya en algún export.
Cinco archivos que ya existen y se exportan en veinte minutos, rutéados por área. Cada ausencia se documenta con su severidad — no se persigue, se registra.
Un extractor por artefacto lee cada archivo tal como el cliente lo entregó, sin pedir que lo transforme primero.
Cada fuente nombra a sus servidores distinto. Se cruzan IP, hostname, UUID y alias hasta confirmar que dos registros hablan del mismo activo — o quedan como pregunta abierta si no hay certeza.
Las dependencias declaradas se proyectan en capas — red, DNS/PKI, directorio, storage, bases, contenedores, aplicaciones, monitoreo — sobre las entidades ya resueltas.
Ciclos de arranque, activos aislados, críticos sin respaldo, dependencias que solo se ven en tiempo de ejecución. Cada hallazgo con severidad, no una lista plana.
Los archivos aportan la mayor parte del grafo. Lo que cierra el ciclo sale de la sala: preguntas dirigidas a quienes operan cada sistema, no una reunión abierta.
El plan de continuidad declarado, confrontado contra lo que la infraestructura realmente permite — con las preguntas que aún faltan responder.
Las once pantallas de una corrida real sobre el fixture de demostración, en el mismo orden en que aparecen en la navegación.
El estado de la corrida de un vistazo: cuánto se recibió de lo pedido, cuántas preguntas quedan sin responder, y el checklist de artefactos por área.
El grafo completo, capa por capa, con buscador de CI y marcado de arcos anómalos: inversión de capa, sin capa asignada, sin arco de arranque.
Cada CI resuelto, con sus alias fusionados, capa, sitio y responsable — trazable hasta la observación de origen.
Cada arco declarado, con su predicado (depende_de, reside_en...),
confianza y origen — filtrable por arranque e inversión de capa.
Entidades sin ningún arco de arranque — el hueco principal a cerrar antes del taller presencial, priorizado por capa.
Cada observación cruda, agrupada por fuente (Terraform, exports de virtualización...), tal como la entregó el cliente.
Las preguntas abiertas del taller, con el CI en cuestión a la vista — responder deja constancia escrita, no una nota suelta.
Cada hallazgo con su tipo, severidad y estado — desconectados, sin respaldo, dependencias que solo se ven en tiempo de ejecución.
Cuánto quedó realmente conectado, capa por capa — el chequeo previo al taller, antes de perder tiempo discutiendo lo que ya está resuelto.
Ciclos en la cadena de arranque — debería estar vacío antes del tabletop, y acá queda registrado que lo está.
Elija qué CIs caen y la app calcula el radio de impacto total y la cascada de recuperación, con su camino crítico.
Cuéntenos brevemente su situación. Un especialista de Héxora le responde con los artefactos que hacen falta para arrancar y una estimación del alcance.